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lunes, 28 de noviembre de 2016

Turruncún. Un pueblo abandonado

“A Turruncún el nombre le viene de hace muchísimos años, de cuando los viejos del lugar se juntaron en la punta del pico Isasa y se pusieron a pensar en qué nombre ponerle al pueblo. Y entonces una vieja dijo: “pues a lo que diga la piedra”. Arrojaron un canto por el Isasa y, mientras iba rodando, la piedra decía: “turrún-turrún” y cuando pegaba en los entrantes decía: “cún-cún”. Y por eso le pusieron Turruncún". 
(“La Piel”. Marta Santos. 1997).
Turruncún, un pueblo otrora lleno de vida, de gritos de niños jugando por las calles, de comadres contándose sus cuitas. Plagado de bodas, fiestas, funerales, un pueblo de esos de los que, poco a poco, se fueron quedando marchitos, donde los infantes marcharon. Estas tierras que ya nadie quiso roturar, en las que los jóvenes marcharon a trabajar a la fábrica, a la “ciudad”, y los mayores volvieron a sus lugares de origen.

Montes forjados en otros tiempos, cubiertos por árboles magistrales y animales mayestáticos, zona de dinosaurios y de seres prehistóricos, lugar plagado de fósiles. Todo este paisaje rodeó uno de los lugares más singulares y más apartados que he encontrado.

Para empezar a hablar de Turruncún habría que contar que esta zona era minera, y, precisamente, este pueblo fue construido para albergar a los trabajadores de las mismas.

Podemos ver registrado en la Unión Ibero-Americana septiembre de 1916 como Turruncún se dedica a la explotación minera.

… Se ha iniciado la explotación de la pequeña cuenca Hullera de “Turruncún”, en Logroño, si bien la cantidad arrancada ha sido insignificante en 1916, como es natural, quedando sin incluir en la estadística algunas minas de que no se ha podido obtener informe todavía…


La  misma noticia aparecía en Madrid científico de 1917, en el  n. º 915, página 11. 

Pero cuando las minas se fueron abandonando, los habitantes empezaron a emigrar o, simplemente, a volver al lugar de procedencia.

Y allí  quedó Turruncún, mudo; mudo y aislado en un pasado colorido. Viendo como el polvo se adueñaba de sus casas y las piedras se desmoronaban, cayendo sin sentido desde las laderas cercanas, desde  los tejados, incluso desde la misma iglesia. Dejando, desnudos y a la vista, los espacios que, en su día, fueron hogares llenos de alegría y esperanza.

Antes de todo aquello, antes de quedarse solo, este pueblo sufrió, al igual que sufren todos los pueblos, su propia historia, con sus hojas en blanco que se fueron llenando de anécdotas, de historias bonitas pero también de actos luctuosos y desgracias. Como todos los pueblos…

El 18 de febrero de 1929, así, como de regalo, Turruncún sufrió un terremoto con una intensidad de 5,1 grados. El seismo se originó en el centro del pueblo, en la plaza, el temblor llegó a sentirse incluso en Logroño y en Navarra.

Y el regalo fue la destrucción de un gran  número de casas. Sin embargo, su edificación más alta, la iglesia, lo resistió estoicamente.

Por cierto que la torre es, o debió serlo preciosa, tiene un estilo imitando al mudéjar. Mirándola no puede evitarse pensar cuántas cosas no habrá visto desde allí arriba, sola y rodeada de cierta atmósfera misteriosa.

Como cabe esperar en este tipo de abandonos, el pueblo se encuentra totalmente expoliado, con graffitis jalonando sus paredes.

En la iglesia, incluso el suelo ha sido levantado, y se ven partes excavadas en las que pueden adivinarse trozos de huesos, que, lógicamente, serían humanos. Algunos dicen que puede que fueran de  los “rojos” que mataron durante la guerra civil.
Puede ser, pero lo lógico es pensar que de siempre las iglesias han servido de cementerio, y que bajo sus suelos lo más normal es encontrar restos humanos, y más cuando la de Turruncún fue construida allá por el siglo XV.

Se sabe que en el pueblo llegaron a vivir unas trescientas personas a principio del siglo XX, y que, incluso, en 1965 se había construido la escuela, pero nunca llegó a estrenarse por falta de alumnos.

En 1975 Turruncún quedó oficialmente deshabitado, y anexionado a Arnedo, sin embargo yo he estado varias veces, y puedo asegurar que, en los 90, vivía una persona, una especie de ermitaño. Lo recuerdo, porque la única luz existente en el pueblo era la que emitía el lugar donde habitaba, y producía, si cabe, mas miedo, al contemplar todo el pueblo oscuro, cuando comienza el atardecer, y ver esa luz que no se sabia muy bien de donde provenía ni porque estaba allí.

Como antes he comentado, Turruncún ha tenido actos luctuosos y delitos, como en todos los pueblos. Veamos algunos ejemplos:

*Diario Oficial de Avisos de Madrid  28 de septiembre de 1883Se recoge un asalto a la casa del juez para robarla. Le coaccionaron hasta tal punto que le cortaron una oreja.

En la noche del 18 de mayo último se cometió un robo en la casa de D. Marcial Serrano, Juez municipal del pueblo de Turruncún (Logroño) por una cuadrilla de ladrones. 
Estos escalaron la casa, y para obligar al dueño a que les entregase el dinero que tenía, le cortaron una oreja.

Desde que el hecho ocurrió se hallaba alarmada la comarca y la guardia civil empezó a practicar las diligencias  oportunas para la captura  de los criminales.

Acaba de verificarse la detención de los presuntos reos, a los cuales se les han ocupado varias armas y algunos efectos robados.
Los presuntos autores son Julián Eguizábal (a) Lorzas, jefe; Andusto Pérez (a) Perrilla, Donato Arpon (a) Tune, Simeon Rodríguez (a) Puchero, los cuatro de Arnedo (Logroño), Manuel Ramírez de Vergara; León Rada, de Quel; Timoteo Garrido de Santa Eulalia;  Víctor Resa (a) Chingarro, Félix Jiménez, Pablo Puerta, Primo Ocón y León González, de Turruncún.
El último es juez municipal.
Los doce se hallan en la cárcel de Arnedo.
Tan importante servicio se debe al capitán de la segunda compañía de la Comandancia de Logroño, don Victoriano Závalo, ayudado don Joaquín Celina, jefe de la línea de Arnedo y de las fuerzas de los puestos de Arnedo y Grábalos.

Exactamente la misma noticia aparece en La Correspondencia de España del 28 de septiembre de1883 y en  El Correo militar del 29 de septiembre de 1883

*El imparcial del 1 de agosto de 1897 narraba como había sido acuchillado cierto numero de cabezas de ganado cabrío.
En Turruncún (Logroño) fue acuchillado hace pocas noches el ganado cabrío del vecino Damián Puerta y quemadas varias hacinas de mieses de los hermanos Manuel y Alejandro Puerta y las de Jacinto Ocón.
Los autores de tan vandálicos hechos no han sido descubiertos.


La misma noticia aparece en La correspondencia de España 17 de agosto de 1897

*La Correspondencia de España. 29 de noviembre de 1912
Titula Degolladores de reses. LOGROÑO. (Jueves, noche) En el pueblo de Turruncún han sido detenidos varios individuos que por venganza degollaron 58 reses lanares.


Noticia que, en principio, aseguraba que se trataba de un suceso satánico, si bien, posteriormente  se comprobó que respondía a un acto de venganza
* La Voz de Madrid del 20 de febrero de 1929 recogía el terremoto registrado ese 19 de febrero.
Terremotos en España.
En varios pueblos de Logroño hubo derrumbamientos.
Por la noche y de madrugada se notaron nuevas sacudidas.
Logroño 19 (12 n).- Se reciben nuevos detalles del terremoto de ayer.
En el pueblo de Muro de Aguas, a las siete de la tarde, se oyeron grandes ruidos por la parte del pueblo de Arnedillo (balneario situado en región volcánica), al  mismo tiempo que temblaba la tierra y las casas se movían.
El vecindario atemorizado se echó a la calle.
Se derrumbó parte de la casa de Salvador Pérez, quince metros de la calle Cantón, se anegaron los corrales de Gabriel, Tomás y Florentino Martínez, y se derrumbaron los pajares de la era llamada de la Vaca. Las calles presentan grandes grietas, y en el edificio de la iglesia se derrumbó la extremidad de la torre. En la fuente se rompieron los caños y salió gran cantidad de agua turbia y con fuerte olor a azufre. Hoy el agua de la fuente salía en doble cantidad pero sin olor.
En el pueblo de Villarroya aparecieron grietas y se derrumbó parte de la caseta de los peones camineros.
En Turruncún la sacudida hizo caer a tierra a un individuo llamado Santos Mayor Iglesias.
En estos pueblos, a las once de la noche, tres y seis de la mañana se repitió el movimiento, aunque con menos intensidad. (Febus)…
Hay gente que habla de que en Turruncún hay apariciones, se ven luces donde no debiera haberlas, que se han recogido parafonías... hay gente que habla.

Y yo solo se que, en resumen, han acaecido muchas vicisitudes, muchas historias y muchas leyendas, pero lo realmente cierto es que allí sigue Turruncún, alejado y olvidado, y como destino de quienes gustan de visitar este tipo de enclaves.

© marian tarazona
*Texto e imágenes propiedad del blog*

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