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miércoles, 13 de septiembre de 2017

Un esconjuradero en Navarra

Seguro que lo primero que se os ha ocurrido pensar es ¿y que es un esconjuradero?

Pues bien, un esconjuradero es una construcción de origen medieval, normalmente situada a las afueras de un pueblo aunque cerca de alguna iglesia desde el cual se lanzaban conjuros.
Es de forma cuadrada, de piedra, y con cuatro aberturas, cada una de ellas orientada hacia un punto cardinal.
El uso era muy sencillo, se trataba de conjurar cualquier mal que acechara al pueblo, un mal de ojo, alejar la peste o, incluso, una maldición.

Sin embargo, su uso principal era ahuyentar las tormentas. En cuánto se divisaban nubes negras que parecían venir cargadas de tormenta, acudía al esconjuradero el párroco junto a todos los habitantes del pueblo y allí se protegían y comenzaban a echar el conjuro para ahuyentar el granizo y con ello salvarse de una posible destrucción de las cosechas.


Pero lo que mas llama nuestra atención es saber el contenido del esconjuramiento en si, pues bien, no era nada rebuscado, simplemente se trataba de una rogativa, un rezo a santa Bárbara, santa protectora ante las tormentas, o algún otro santo; el cura asperjaba agua bendita y lanzaba el rezo, el conjuro rogaba para que no se les cayera el cielo encima.

En Aragón la formula mas utilizada era: “Boiretas en San Bizien y Labuerda: no apedregaráz cuando lleguéz t’Araguás: ¡zis! ¡zas!”, todo acompañado del ruido del hisopo y el agua salpicando a los presentes.

A pesar de verlo hoy como un rito cristiano, la verdad es que el uso del esconjuradero y su ceremonia es antiguo, muy antiguo, desde antes del cristianismo, pero, al tratarse de una costumbre arraigada en el pueblo, la iglesia, como tantas veces, cristianizó el ritual.

Antes de comenzar a escribir el presente artículo, y de llegar a preguntarme que era en realidad un esconjuradero, me puse a buscar las diferencias, o semejanzas, existentes entre Esconjuradero, Humilladero y Picota, y hasta que punto eran lo mismo o se utilizaba la misma edificación para diversas acciones.
Lo que  descubrí, en un principio, es que, dependiendo de del uso al que se dedicaba, el lugar podía recibir un nombre u otro, pero mas adelante  veremos que no es exactamente así.

.- El Humilladero. Su nombre procede del latín, y vendría a significar humilde o humildad y siempre se encuentra en un lugar alejado y solitario en cruces de caminos, entradas y salidas de los pueblos.

Suele tener la misma forma que el Esconjuradero y está provisto de una columna o varias, pero su función principal era la de orar, de ahí que casi siempre los encontramos  adornados con cruces o con alguna imagen tallada en piedra. También solía haber en su interior una cajeta donde depositar limosnas.

Los humilladeros también eran conocidos como Capillas de Ánimas, sobre todo a partir del Concilio de Trento en 1545-1563.

En el Humilladero se arrodillaban, o "humillaban", los caminantes, y pedían  protección para su camino cuando partían de viaje,  o bien, agradecían a su vuelta, que todo hubiera ido bien.

En Aragón el Humilladero recibe el nombre de Peirón o Pairón. 
El significado puede proceder de pilón, pilar. También puede proceder del griego "Phyros" (hoguera), ya que en algunos humilladeros se solía hacer una novena al santo y también una hoguera. Pero también su origen puede estar en la palabra "Peiron" (límite), ya que, como he comentado, solían encontrarse en los cruces de caminos, incluso del latín "Petrus" (piedra), por estar construidos con este material.

En Galicia los Humilladeros reciben el nombre de Cruceiros.

- La picota. Como veremos ahora, es otra cosa, la picota era el lugar exacto en donde se ajusticiaba a los reos de muerte.

Cabe decir que, mientras el reo era conducido hacia ella, la gente le insultaba y le tiraban verduras o piedras, ya que, al igual que el Humilladero, la picota también se ubicaba a las afueras de las ciudades. 

El punto exacto en donde era ajusticiado era el Rollo, que no es sino una columna sobre un pedestal y ubicada en el exterior.

Al reo se le permitía rezar al llegar a la picota, antes de su ejecución, por lo que desprendo que, Picota y Humilladero, solían estar juntos, aunque algunas veces se confunda el término y denominemos a ambos con el nombre que no le corresponde.

Ya ha quedado claro que Humilladero y Picota son cosas distintas, pero también llego a la conclusión de que el Esconjuradero es también diferente de los anteriores, ya que se trata de una pequeña edificación utilizada con fines mágicos.

El edificio consiste, como ya he comentado antes, en una construcción situada al lado de una iglesia, es de planta cuadrada con arcos a los cuatro vientos y con dominio visual sobre los alrededores, ya que desde allí era desde donde se realizaba el esconjuramiento. 
Por lo tanto nada tendría que ver con un Humilladero y menos con una Picota, ya que el Esconjuradero queda claro que solamente se utilizaba para evitar el granizo (o quitar los conjuros en sus orígenes).
El nombre de Esconjuradero proviene de Esconchurador, palabra aragonesa, y se encuentran en su gran mayoría en el Pirineo aragonés, pero, como vais a descubrir, y este es principal motivo del articulo, este verano me he encontrado uno en Navarra.

Mi afición a las cosas curiosas, misteriosas o poco conocidas, hace que en mi propia casa me vayan dando ideas sobre que investigar, en este caso fue así, al verme rebuscando entre Peirones y Humilladeros me comentaron que una edificación cercana al lugar donde vivimos tenia que tratarse de un Esconjuradero.
Así que, hacia allí nos marchamos, y, en efecto, todo hace pensar que si que lo es.



Dejo las fotografías que evidencian que tiene que tratarse de ello, ya que nada indica que pueda tratarse de un Humilladero o de una Picota. 


Las cuatro puertas abiertas a los cuatro puntos cardinales, y los dibujos en la bóveda así lo atestiguan. 



Incluso el pequeño altar desde donde se realizaría el conjuro.






Solo me quedaría investigar la marca de cantería con la que me di de bruces en su exterior, y que, en cuanto tenga conocimiento de que se trata, lo incluiré.






Siempre que puedo intento encontrar datos que atestigüen la existencia de lo que comento. Y, a este respecto, he descubierto algún procedimiento constatado de desaparición de tormentas gracias a un Esconjuramiento, es el caso de Mosen Bruno Fierro, cura párroco de Saravillo. Éste cura mandaba las tormentas que pasaban por Saravillo hacia el pueblo de Plan. (Aragón)

También he encontrado algunos esconjuraderos populares:

*.- Santa Bárbara bendita.
Que en el cielo estás escrita con papel y agua bendita.
Líbrame de las centellas y del rayo que crepita.

*.-En la casa en la que me nombren tres veces,
y recen tres Ave Marías,
no morirá labrador en el campo,
mujer de parto ni niño de espanto.
"Dios te salve María llena eres de gracia..."

En otros lugares de nuestra geografía también se utilizan estos ritos u otros similares. 
Por ejemplo en Poza de la Sal existe una puerta en la muralla a la que llaman "la puerta del conjuro", a dicha  puerta salía el párroco cuando amenazaba tormenta para que no dañara las cosechas de sal.

Además, curiosamente, y sin tener conocimiento previo del asunto, el fin de semana pasado estuve en la localidad alavesa de san Vicente de Arana, y, cual fue mi sorpresa, al descubrir que en ese pueblo, sus vecinos, para conjurar las tormentas utilizaban diferentes ritos, uno de ellos consistía en encender las velas que habían iluminado el santísimo Sacramento la noche del jueves santo y previamente habían guardado. 
Otro de los ritos consistía en recoger y guardar las piedrecitas que habían sido pisadas por el sacerdote que portaba el santísimo Sacramento el día del Corpus Christi. 
Cuando se acercaba una tormenta, los vecinos sacaban las piedras y las tiraban a lo alto, además el sacerdote salía al pórtico de la iglesia y conjuraba al cielo para que no descargase su furia contra los campos.

Añadiendo más curiosidades, he conocido que, en algunos pueblos, en el verano, cuando veían acercarse una tormenta que podía arruinarles la cosecha, tocaban con una campana, lo que se  llamaba Tentenublo,  a la  vez que recitaban esta letanía o alguna similar:

Tente nublo, tente en ti,
no te caigas, sobre mí,
guarda el pan, guarda el vino,
 guarda los campos, que están floridos.

O también ésta:
Tente nublo, tente tu,
que Dios puede más que tú.
Si lluvia traes ven para acá, si piedra,
vete para allá.

En Cantabria también tienen su propio tentenublo:
Tente nube, tente nu, que Dios puede más que tú.
Si eres agua, ven acá, si eres piedra, vete allá,
siete leguas de mi pueblo y otras tantas más allá.

Y también:
Tente nublo, tente nu, que Dios puede más que tú.
Tente nublo redoblado que Dios puede más que el diablo.
Tente nublo, tente en ti. Dios lo quiere y manda así

Tente nublo, tente nu, que Dios puede más que tú.
Que el mar es de agua bendita y el aparejo una cruz.
Detente, nube maldita, que Dios puede más que tú.

En Santurde de Rioja se utilizaba:
Tente nublo, tente tu,
que dios puede  más que tú       
Guarda el pan, guarda el vino,
pa los pobres del camino.

Pinchando aquí puedes escuchar el Sonido del Tentenublo. Hay muchos diferentes y en muchas localidades, pero he elegido uno al azar.

Además de todo lo que os he contado, me he topado con una historia muy curiosa sobre una mujer que tiene que ver con los conjuros. Aunque ya se sabe que son cosas que difícilmente pueden creerse, me fío del testimonio oral de las generaciones, y hay datos de los que puede desprenderse que la historia es real.

La tía Montona, que vivió en el siglo XIX, dicen que era tan extraña que era capaz de hablar con las nubes, y que tanto valía para conjurar tormentas como para esconjurarlas.

Joaquina Royo Brosed, que así se llamaba, según consta en la partida de nacimiento, nació en Bañón el 11 de junio de 1824. era la tercera hija del matrimonio compuesto por Jerónimo Royo y Manuela Brosed.
Se casó tres veces y no tuvo descendencia.

Era chismosa, según se cuenta, alcahueta, con mucho carácter, pero era sabia en demasía, tanto que hasta hablaba con los pájaros. 
Era bruja y adivina, y cuentan que, tan solo con mirar la luna, podía predecir lo que le preguntaran.

Un día Joaquina dijo que en el momento de su muerte llegaría una tremenda tormenta al pueblo, pidió que no hubiese grandes daños materiales, pero que la tronada fuese las mas grande jamás escuchada en el pueblo y sus alrededores. Ese día, como ella decía, haría memoria y nadie lo olvidaría.

Pasados unos años, concretamente el 8 de septiembre de 1906, la tía Montona se sintió mal, se acostó y entró en coma.
(El acta de defunción refleja que murió ese mismo día a las 10 de la noche).
A esa misma hora se puso el cielo negro en Bañón, se fueron formando en el cielo unos negros nubarrones que no hacían presagiar nada bueno, comenzando a descargar lluvia y granizo.

Se desató una tormenta con tantos rayos y con tal ruido que nadie se atrevía a salir a la calle, ni siquiera a asomarse a las ventanas.
Todos creían que aquello era cosa del demonio, los truenos sonaban sin descanso, retumbaba todo el pueblo y t alrededores. 
El cielo, Bañón y los campos quedaron iluminados toda la noche entera por los rayos y por relámpagos.

Y, al salir el sol del amanecer, la tormenta se fue, así, como si nunca hubiera estado allí.
Los vecinos al fin comenzaron a asomarse para ver si había causado daños, comprobaron que nadie resultó alcanzado, pero los campos quedaron totalmente destrozados.


La tormenta aparece documentada en varios periódicos de la época en fecha 10 de septiembre, valga como ejemplo éste de La Vanguardia:



“Tormenta: Telegrafían de Calamocha que en aquél término ha descargado una fuerte tormenta, seguida de grandes aguaceros. Se han desbordado los ríos, inundando muchas tierras labradas. En Pancrudo el Jiloca arrasó varios campos, causando daños importantes. El tren correo descendente de Calatayud quedó detenido entre Báguena y Luca, por desperfectos ocurridos en la vía entre los kilómetros 48 y 49”.



Pero, además, a partir de entonces, durante esas fechas, que coinciden con las fiestas patronales de Bañón, siempre llueve, ni un solo año ha dejado de llover.
Seguro que es la tía Montona que vuelve a divertirse en las fiestas de su pueblo.

-marian tarazona-
*el texto y las imágenes son propiedad del blog*





1 comentario:

  1. El esconjuradero de San Gregorio Ostiense está estrechamente vinculado a los milagro del santo romano, a su cabeza protectora y a la enorme devoción que se le sigue teniendo al santo protector de los campos. Conoces el dicho: "viajas más que la cabeza de San Gregorio"? Gran artículo Marian.

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